Cómo preparar masa madre en casa

En los últimos meses hemos vivido la revolución del pan hecho en casa, y seguro que has oído hablar más de una vez de la masa madre, los beneficios que aporta a nuestra salud y la mejora en la calidad del pan son enormes, aunque quizá hasta ahora no te hayas lanzado a prepararla tu mismo.

Así que, en este artículo te explicaré qué es la masa madre, para que sirve, la manera más sencilla de elaborarla, que dos ingredientes debemos de utilizar, cómo alimentarla, y la mejor forma de conservarla según las condiciones que mejor se adapten a nuestras necesidades.

Así que no te haré esperar más. ¡Manos a la masa!

¿Qué es la masa madre?

foto masa madre

La forma más sencilla de explicártelo, sería decir que la masa madre, no es más que levadura natural, ya que es un fermento compuesto solo de agua y harina (aunque podemos añadirle otros ingredientes como complemento).

Ahora seguramente te estés preguntando, “¿Agua y harina? ¿Dónde está la magia?” 

Sencillamente, la harina contiene de manera natural levaduras y bacterias, que consiguen la fermentación de las masas espontáneamente con tan solo dejarla reposar.

Verás el cambio a simple vista en cuestión de horas.

pan con masa madreLo que conseguimos con este tipo de levadura, es hacer que nuestra masa crezca en volumen y además observarás que en su miga presentará un montón de burbujitas de aire, que lo harán más denso y compacto, llegando a aguantar fresco durante 4 o 5 días sin perder su consistencia y sabor casero. 

Para comenzar a elaborar tu propia masa madre natural, no necesitas tener conocimientos de cocina, pero sí algo de paciencia, ya que lo más habitual es preparar la mezcla una vez e ir alimentándola regularmente para que nos dure para siempre.

Te aseguro que el proceso vale la pena, una vez que amases tu propio pan con masa madre y lo pruebes, no volverás a llamar pan a las barras de supermercado.

Como ya hemos visto, este proceso es totalmente natural, por lo que encontrarás muchos establecimientos que te vendan el pan hecho con masa madre como pan con “levadura natural” o “sin levaduras añadidas”.

¡Ahora ya sabes porqué está tan de moda! 

Diferencias entre la levadura natural y la levadura química:

Levadura Química

A simple vista puedes distinguirla, ya que la levadura química en polvo, infla más la masa y consigue hacernos creer que nuestro pan es más voluminoso y esponjoso en su interior. Pero ya habrás notado en los panes industriales, por ejemplo, los de supermercado, empieza a secarse en cuestión de horas, llegando a tener una textura chiclosa y dura la misma noche.

Levadura Natural

Al contrario que en el caso de la levadura química, un pan hecho con masa madre, estará más compacto, pesado y fresco durante varios días.

Pero no vayas a pensar que esto es lo único que nos interesa, tenemos que resaltar muchos otros aspectos positivos para nuestra salud:

  • Tiene una fermentación lenta, lo que te aporta un sabor más intenso, además de mejorar su olor y textura.
  • No tiene gluten, por lo que es perfecto para las personas intolerantes a este componente.
  • Nos facilita una mejor digestión y la absorción de minerales como el potasio, el magnesio, el zinc y el hierro.
  • Aumenta la sensación de saciedad 
  • Nos ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad y la diabetes. 

Pasos previos: ¿Qué vas a necesitar?

El agua

Te aconsejo que utilices agua mineral, ya que el agua del grifo puede contener cloro. Pero en caso de querer utilizarla del grifo, no te preocupes, tan solo procura dejarla reposar un mínimo de media hora antes de proceder a utilizarla para que el cloro se evapore.

También puedes hervir el agua para que el cloro se evapore más rápidamente, pero recuerda que el agua debe de estar a temperatura ambiente para conservar la temperatura de nuestra masa, por lo que esperar a que se vuelva a enfriar, retrasaría el proceso aún más.

La harina

En cuanto a las harinas, podrás utilizar la que más te guste, como pueden ser la de trigo, avena o centeno. Pero procura escoger siempre harinas integrales, ya que las harinas blancas refinadas, no tienen la misma capacidad de crear nuestra levadura natural.

tarro alto masa madreEl recipiente

Este detalle a todos se nos pasa por alto cuando comenzamos, pero la masa madre es algo que vamos a alimentar día a día, por lo que va a seguir creciendo siempre y necesitamos empezar nuestra mezcla en un bote o bol más grande de lo que creemos que la masa va a crecer.

Te recomiendo que el bote sea alto y de cristal para ir viendo como crece.

Materiales extra

Ten a mano un trapo limpio para poder tapar la mezcla una vez terminada, o en su defecto, utiliza un recipiente con tapa que deje pasar un poco de aire para que nuestra masa pueda respirar.

La receta: ¿Cómo preparar masa madre?

receta masa madre

Comencemos por preparar los ingredientes:

  • Agua mineral o del grifo, a temperatura ambiente.
  • Harina, del tipo que prefieras, pero es preferible que empieces con una integral.

Día 1:

Coge tu bote más bonito (recuerda que el objetivo es guardar esta masa para siempre) y preferiblemente de cristal para ir marcando con un rotulador cuanto va creciendo nuestra mezcla

Sobre cantidades no hay nada escrito, solamente debes saber que tienes que echar la misma cantidad de agua que de harina. Por ejemplo, si usas 100g de harina, debes echar 100 ml de agua. Si no dispones de una báscula o medidor, no te preocupes, puedes guiarte con medidas como “medio vaso de agua” y “medio vaso de harina”.

Introduce los 100 gr de harina y los 100 ml de agua en el bote y remuévelo hasta que consigas una masa homogénea. Si la textura te ha quedado muy líquida y se te sigue pegando a los dedos, es el momento de echarle un poco más de harina.

¡Listo! Simplemente tápala con un paño limpio o papel de cocina, y ten paciencia.

Como te dije en el paso 1, deja cerca un rotulador o algo con lo que puedas marcar la altura a la que está tu masa y déjala reposar un mínimo de 24 horas a temperatura ambiente.

Día 2:

Al cabo de las primeras 24 horas probablemente no haya subido demasiado, no te preocupes por ello, es normal. Pero de haber crecido, significará que el proceso de fermentación ha comenzado y le comenzarán a salir burbujitas tanto a la masa como a las paredes del recipiente, además de ir intensificándose un olor extraño, pero no desagradable.

Llega el momento de darle de comer a nuestra masa madre.

Añádele medio vaso de harina de fuerza, medio vaso de agua y una cucharadita de miel o azúcar (opcional), y remueve otra vez la masa para integrar de nuevo todos los ingredientes. Cuando vuelvas a tener una masa homogénea, tápala de nuevo con el trapo y la dejamos reposar otras 24 horas.

*Ten en cuenta que dependiendo del calor y la humedad de la habitación donde lo dejes, el tiempo que necesita la masa puede verse variar.

Día 3:

Ahora sí debe notarse considerablemente que la masa ha crecido y cambiado de color. Si has puesto la marca en el bote como hemos dicho en el paso 1, te será mucho más fácil observar el cambio.

Aunque la masa haya crecido, aún no está preparada para hacer su función. Necesita más tiempo.

Vuelve a añadirle a partes iguales agua y harina (medio vaso), remuévela, tápala y déjala reposando otras 24 horas.

A partir de ahora, puedes cambiar la harina integral, por harina blanca si lo prefieres.

Día 4:

Seguramente tu masa ha cambiado aún más y lo que ayer parecía que estaba cambiando de color, hoy sea una costra que debemos de quitarle a nuestra masa. Quizás una cuchara sea lo más práctico de utilizar. Quita sin miedo toda la capa superior, hasta llegar a la zona uniforme.

Tenemos nuestra masa madre a punto de poder ser utilizada, solo nos falta que cambie de textura. Para ello, volvemos a repetir el mismo proceso que anteriormente, pero, en principio, sin añadirle el medio vaso de agua, solo la suficiente para conseguir una textura cremosa. Añade el medio vaso de harina de fuerza y lo dejas reposando las “últimas” 24 horas.

Día 5:

¡Esta lista para utilizarse! 

masa madre antes despues

Ahora ya puedes llamar masa madre a lo que hasta ahora era un pedacito de masa.

Recuerda que este proceso es solo para comenzar a poder utilizarse como levadura, y como ya hemos visto, esta masa debemos seguir alimentando y refrescándola continuamente para poder conservarla durante mucho tiempo, y a mayor tiempo, mayor será su efectividad.

Anímate a probar con ella todo tipo de recetas, tanto dulces como saladas.

¡Seguro que te saldrá todo buenísimo!

¿Cómo conservar la masa madre?

Ahora que nuestra masa está lista y tenemos la idea de conservarla “por los siglos de los siglos”, necesitamos saber cómo hacerlo.

  • Si la vas a utilizar a menudo, lo mejor es que la conserves a temperatura ambiente, y sigas refrescándola (desechando parte de nuestra masa) y alimentándola a partes iguales de agua y harina como hemos hecho anteriormente.
  • Si vas a utilizarla ocasionalmente, es mejor conservarla en la nevera y sin que le entren olores, por lo que nuestro bote debe de ir bien cerrado.

El único inconveniente, es que debes saber con antelación que la vas a utilizar, ya que nuestra masa está “dormida” y necesitamos sacarla la noche anterior para que vuelva a coger temperatura ambiente. 

Como has usado gran parte de la masa, ahora que está a temperatura ambiente, vuelve a alimentarla y dejarla reposar (como ya sabes) las veces que necesite.

Cuando veas que vuelve a coger un buen tamaño, guárdala de nuevo en la nevera.

Si no piensas utilizarla en bastante tiempo, lo mejor es que la congeles. Pero al igual que en el caso de la nevera, nuestra masa madre no estará activa, por lo que debes dejarla en la nevera durante un día entero y después sacarla a temperatura ambiente para no perder la cadena de frío y que nuestra masa se eche a perder.

Cuando esté a temperatura ambiente y hayamos retirado la cantidad que queremos, volvemos a alimentarla con agua, harina y miel. 

Debes saber, que aunque podemos congelar nuestra masa, la textura de nuestro pan, quizás no sea la misma, pero eso no influirá en su sabor.

Trucos e información para ser todo un experto:

  • Es recomendable que el recipiente donde hagas la mezcla, sea manejable y de cristal. 
  • El recipiente, debes de taparlo con un paño o similares, para que nada entre en nuestro recipiente, pero sí deje pasar el aire, y sobre todo, deje salir los gases que se forman dentro del mismo.
  • Recuerda que la harina la eliges tú, y aunque yo te recomiendo harina integral (al menos al principio), puedes utilizar harina blanca, sabiendo que el proceso de fermentación es bastante más lento.
  • Si tienes pensado dejar la masa madre congelada o en nevera durante bastante tiempo, recuerda sacarla eventualmente para refrescarla y que pierda acidez, de lo contrario, podría echarse a perder.
  • Como te he comentado antes, la masa madre irá cogiendo fuerza con el paso del tiempo. Así que no te desesperes si no consigues resultados la primera vez que la utilices. Solo necesita unos minutos de dedicación y mucha paciencia.

Como ves, es muy sencillo realizar masa madre, y aunque en principio pueda parecerte mucha información, realmente son cuatro pasos muy sencillos y que solo te llevarán un par de minutos al día.

Espero que toda esta información te sea de gran ayuda y disfrutes muchísimo de las recetas que prepares con ella.

¡Seguro que todas te salen buenísimas!

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 2 Promedio: 5)

Puede interesarte

Deja un comentario



¡Qué Cocina! Copyright © 2019 Todos los derechos reservados. Política de privacidad | Cookies | Afiliación