El vino blanco es y ha sido un ingrediente principal en muchas recetas y cocinas del mundo. Sin ir más lejos la gastronomía francesa lo usa para dos de sus salsas más clásicas que existen: la beurre blanc (literalmente mantequilla blanca) y la salsa de vino blanco.

Una forma muy sencilla de usar el vino blanco y que siempre recomiendo es usando la técnica del desglasado: cuando cocinamos algún alimento en la sartén (pollo, carne o pescado) se quedan impregnadas sustancias caramelizadas. Eso sucede gracias a la Reacción de Maillard. ¡Esto es oro! Tan solo necesitaremos un chorro de vino blanco y remover la base con un utensilio de madera, el resultado será una salsa increíble con cero esfuerzo.
¿Qué aporta el vino blanco a mis recetas?
El vino blanco aporta riqueza a nuestros platos de comida. La razón es sencilla, el vino blanco contiene altos niveles de acidez, aparte de agradables sabores afrutados que casan muy bien con la gran mayoría de recetas.
¿y el alcohol? No nos debería preocupar ya que las cantidades que se suelen añadir son mínimas (menos de una copa tal vez o tan solo un chorro) y aunque queda algo de alcohol residual, mucho se evapora. Si te preocupa enormemente que pueda haber algo de alcohol en el plato, prescinde de él. Puedes desglasar también con agua, aunque no aportará tantos matices.
¿Qué vinos debería usar para mis recetas?

Hay otros vinos que también pueden ser nuestros aliados a la hora de cocinar algo. Los vinos de Jerez son increíblemente ricos en matices y harán de nuestras sopas y consomés sepan mucho mejor. Recomendamos usar algún Oloroso. Incluso los vinagres de Jerez pueden hacer maravillas en sopas y cremas de verduras, aquí habrá que tener más cuidado con las cantidades, pero la complejidad ganada será palpable.
¿Qué vinos debería comprar para cocinar?
Seguramente has escuchado las dos historias: que si deberías usar el vino más barato que puedas conseguir para cocinar o que deberías gastar el mismo dinero en el vino que en la comida.
Creo que ninguna de las afirmaciones es cierta. Para cocinar con vino blanco no necesitaremos un vino caro. De hecho, los vinos caros suelen ser más complejos y muchas veces envejecidos en madera, algo que no nos interesa. Buscamos frescura y juventud, nada de madera o vinos criados bajo lías.
Así que, resumiendo, un vino más bien barato, pero tampoco sin pasarse, pues buscamos esa querida fruta y acidez en nuestros platos.
Este genial artículo que acabas de leer es un post de invitado de Aficionadovino.com, un blog en el que encontrarás recomendaciones, artículos y análisis para los amantes del vino.



